11 abril 2012

AKIRA KUROSAWA - UN DOMINGO MARAVILLOSO


Es una hermosa historia de amor, muy simple, pero preciosa historia de amor. Y es que las historias de amor siempre funcionan en el cine, y máxime si quién dirige la película es Kurosawa. Uno tiene tendencia a pensar en el Kurosawa de las epopeyas, de los grandes dramas shakesperianos, y encontrarme con estas primeras películas del director es todo un hallazgo. En esta película, Kurosawa ya se encuentra libre de la presión política de los tiempos de guerra y elige un guión que para nada utiliza la propaganda a la que se ha visto obligado antes.

El guión nos narra la historia de una pareja de enamorados que pasan el domingo juntos pero con muy poco dinero. En el transcurrir del día iremos viendo la situación real de un Japón vencido y en estado de pobreza por los gastos producidos en la guerra. Los jóvenes serán los que sufran especialmente los efectos y así veremos su imposibilidad de comprar una casa, ni siquiera de alquilar una habitación de seis metros que les costará el sueldo de uno de ellos. La comida, el café, los espectáculos están caros y cuando no lo están aparecen los especuladores, los engaños y los abusos por sacar dinero. Hasta el tiempo, la lluvia, parece ponerse en contra de sus sueños. Se desesperan, se animan, una y otra vez durante todo el domingo, hasta el final. Un final en el que Kurosawa se permite su experimentación haciendo que la protagonista se dirija a la cámara, a los espectadores, pidiéndoles que les apoyen en sus sueños. Precisamente esta escena fue comprendida por los espectadores europeos, los franceses en particular, que aplaudieron, no así los japoneses y los americanos. Hasta en el último momento Kurosawa se permite un toque de humor perfecto con la escena de la colilla.