Ford siempre tenía un pañuelo o una pipa en la mano. No paraba de morderlos y tu nunca sabías lo que estaba diciendo. No creo que dirigiera demasiado, pero todo el mundo parecía saber lo que tenía que hacer. (Jean Arthur)
Es una divertida parodia sobre la vida en las cárceles americanas que parece como introducida desde el exterior donde la vida no tiene problemas. Es más, se está mejor dentro de la cárcel, donde se juega al béisbol y donde hay mujeres tan buenas, que hasta te puedes enamorar. Curiosamente esta película tiene el gran aliciente de ser la primera película de Spencer Tracy y la segunda de Humphrey Bogart, en dos magníficos papeles que ya apuntan a mostrar que son dos grandes actores. En esta película Ford utiliza muy especialmente su técnica de “apuntes graciosos” que no son más que toques verbales o de imagen propios para definir un personaje o una emoción. Quien se lleva la mayor parte de estos “apuntes graciosos” es el actor Warren Hymer que da una gran interpretación de ese personaje que tanto le gusta a Ford, el tonto. Más destaca todavía esta interpretación cuando el oponente listo es su gran “amigo” St. Louis, papel del que se encarga Spencer Tracy. Ambos ayudarán al joven bueno, guapo y enamorado que interpreta Humphrey Bogart. Como ven, el típico trío de personajes tan característico de las comedias teatrales o del circo. No perderse el detalle de la mascota del equipo carcelario de béisbol.











